Betto Sibaja, Barcelona

fotografía: Betto Sibaja

La fotoquímica es el arte y la técnica de obtener imágenes duraderas debidas a la acción de la luz. El formato más popular de la película es el 35mm que también se conoce como película 135, utilizada en la mayoría de cámaras analógicas réflex y compactas hasta el final del siglo XX. Después de este formato, los más populares fueron los de formato medio de 120 y 220mm, Polaroid de revelado instantáneo, y los grandes formatos 4×5 “, 5×7” y 8×10”.


Parece ser que todas las fotografías ampliadas artesanalmente en papel fotoquímico, nos convierten en prisioneros de otro tiempo, como una ventana fuera de la realidad. De esta manera, podemos comunicarnos con todo tipo de gente que mira detenidamente como si estuviéramos en una película. Tal y como escribiera Julio Cortázar, en su relato corto “Las babas del diablo”, inspirado en el famoso fotógrafo chileno Sergio Larrain:
“Mi fuerza había sido una fotografía, ésa, ahí, donde se vengaban de mí mostrándome sin disimulo lo que iba a suceder. La foto había sido tomada, el tiempo había corrido; estábamos tan lejos unos de otros, la corrupción seguramente consumada, las lágrimas vertidas, y el resto conjetura y tristeza. De pronto el orden se invertía, ellos estaban vivos, moviéndose, decidían y eran decididos, iban a su futuro; y yo desde este lado, prisionero de otro tiempo, de una habitación en un quinto piso”.


El significado fotografía procede del griego φως (phōs, «luz»), y γραφή (grafḗ, «conjunto de líneas, escritura») que en conjunto significa diseñar una imagen con la luz”. Antes de que el término fotografía se utilizara, se conocía como daguerrotipia, ya que el descubrimiento fue hecho público por el francés Louis Daguerre, aunque parte de su progreso se debió a experiencias previas inéditas de Joseph-Nicéphore Niépce. De esta manera, la fotoquímica es el proceso de capturar imágenes y fijarlas en un medio material sensible a la luz. En el principio, existió la cámara oscura donde se proyectaba una imagen que se captaba por un pequeño agujero sobre una superficie, de tal forma que el tamaño de la imagen quedaba reducida.


La integración de la fotoquímica al arte fue un proceso muy polémico que comenzó con los fotógrafos retratistas. El retrato fotográfico tuvo gran acogida como reemplazo del retrato en pintura pintado, ya que era mucho más barato. Como el retrato fotográfico reemplazaba al retrato pintado, gran cantidad de pintores como Félix Tournachon, Gustave Le Gray y el segundo de los hermanos Bisson, decidieron convertirse en fotógrafos retratistas para sobrevivir. Éste fue el primer ingreso de la fotografía al medio artístico y, de hecho, fueron ellos los que lucharon arduamente para que la fotografía se convirtiera en un arte.
Así pues, partiendo de la herencia de la pintura la, fotoquímica rápidamente evolucionó de manera amplificada gracias a la perfección de hacer enfoques extremos (picados, contrapicados, etc.), la captura del movimiento con largos tiempos de obturador y, tal como dijera Henry Cartier Bresson, “el instante decisivo”. La presión sobre el fotógrafo para marcar su subjetividad en la fotografía forjó un lenguaje lleno de ingenio, pero súbitamente comprensible y muy directo para cualquier observador.

Fotografiar es un fenómeno social para todo tipo de ocasión sea foto de carnet, fotografías de ceremonia o de vacaciones, reportajes, postales, publicidad, artísticas. Esto asume la función de documentación, interpretación, memoria histórica y de investigación social antropológica, de manera que la fotografía forma parte de la vida colectiva.

Más tarde, Eadweard Muybridge introdujo un nuevo invento: la cronofotografía, también conocida como photo-film, que sirvió como base para el desarrollo de la cámara fotográfica y mas tarde lo que sería el cinematógrafo. Todo ello surgió de una anécdota: había un grupo de personas en un hipódromo que sostenían que había un instante, durante el trote largo o el galope, en que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo, mientras que otro grupo opinaba lo contrario. Como en ese tiempo no había manera de comprobarlo, Leland Stanford, ex gobernador de California, ideó un sencillo experimento: crear un método para fotografiar al caballo en las diferentes etapas de su galope, el cual proporcionaría una vista completa de todo el trayecto recorrido. Para ello, Stanford encargó a Eadweard Muybridge que captara el movimiento de una caballo de carreras con su cámara fotográfica.

“El caballo en movimiento” de su album animales en movimiento 1881