Betto Sibaja y Lora Grigorova, Madrid
Dibujos cedidos por Enrique Flores de su blog 4 ojos
Fotografía Betto Sibaja
Caminando por el barrio de Lavapiés, en la calle de la Fe, nos encontramos con un cafe muy peculiar llamado “Er Guishi”. Por fuera es de color morado  y sus ventanas grandes dejan que la luz entre e ilumine a las personas que se encuentran dentro. Así pues, nos encontramos a un personaje muy particular llamado Enrique Flores, el ilustrador de la seccion de El País llamada “La Cuarta Pagina”.
Lo hemos encontrado dibujando algunos bocetos que nos ha enseñado.
     ¿De qué manera las nuevas tecnologías han cambiado el proceso de creación del dibujante? ¿Qué papel pueden jugar?
Yo trabajo a mano principalmente, pues me gusta el proceso físico. Cuando hago acuarelas me gusta como se seca el agua en el papel y utilizo el ordenador como una ayuda secundaria. Por ejemplo, cuando tengo que preparar un trabajo comercial como la portada de un libro, hago bocetos en el ordenador para ver distintas posibilidades de color y cuando me decido por una lo hago a mano. Entonces, mi proceso es justo al revés. Hay veces en que se hace primero a mano y después se retocan a ordenador. A mí me gusta que se note un temblor, que por detrás hay una persona. No me gusta el trato mecánico ni los colores digitales, sin embargo el trabajo que hago para El País son bocetos hechos a manos y coloreados en el ordenador. Colorearlos a mano me resultaría un poco difícil por el tipo de técnica.
     Es muy claro que tu enfoque es muy social. ¿Crees que lo más importante para hablar en la actualidad ?
En mi caso sí, porque me da mucho pudor hablar de mi mismo y hay un rollo de expresión artística de “quién soy yo” y “cuáles son mis preocupaciones” que a mi no me parece que le pueda interesar a la gente con quien vivo. Me parece más interesante hablar de problemas que nos interesen a todos, en ese sentido sí, lo social.
     ¿Te parece un problema colectivo?
Sí. Todo lo que pasa en la calle nos afecta a todos, por eso a mi me gusta mucho dibujar al ser vivo en el natural: en la calle. Nunca son cosas que a mi se me ocurren o con las que sueño o que me preocupan. Son cosas que nos preocupan a todos. En ese sentido, sí es social. En el caso de mi trabajo de El País son artículos de política que me encargan. Yo elijo qué ilustración hago, pero el artículo me lo dan ya hecho.
     Esta sociedad que siempre retratas, está cada vez más hambrienta por recibir información lo más rápido posible. ¿Cómo logras superar esto? ¿Cuánto tiempo tardas en dibujar una ilustración?
Tardo muy poco en dibujar. No uso lápiz, dibujo directamente y aplico el color directamente. En una manifestación puedo hacer entre quince y veinte dibujos. Llego a casa, scannéo y los subo. No es tan rápido como una foto, o a lo mejor sí ya que una foto no es solo hacerla y subirla, también tienes que retocarla. En cualquier caso, no me parece fundamental esa rapidez porque creo que un poquito de reflexión no está mal. Me pasa a mí que cuando subo dibujos con mucha prisa y los veo a los dos días, noto que hay unos que me sobran y otros que me faltan. Eso te lo enseña el dibujo. Yo soy rápido, puedo tardar desde unos segundos hasta unos minutos, un cuarto de hora, media hora. Eso te da tiempo para pensar, porque es un tiempo en que estás en silencio dibujando. Sin embargo, cuando tienes mucho tiempo para hacer un dibujo muchas veces lo mareas. Haces más rayas de la cuenta, metes más tonos de color… Muchas veces tener poco tiempo está bien para dibujar en la calle, en donde las cosas pasan a mucha velocidad, te obliga a simplificar.
     ¿En qué te basas para retratar instantáneamente los momentos más importantes de una situación?
Durante un tiempo, hubo una discusión con unos colegas dibujantes de cómo influye el ojo y en qué se diferencia el ojo de la cámara. Entonces, como experimento en un viaje, decidí hacer foto de todo lo que dibujo. Efectivamente, cambia completamente. El angular que tiene el ojo es distinto al 50 mm que tiene la cámara. Entonces, en un dibujo dibujamos lo que nos resulta más importante y olvidamos cosas que no queremos dibujar. Por ejemplo, los cables de la luz; a mi me gustan y siempre los incluyo, pero mucha gente cuando dibuja un edificio omite los cables de la luz u otros detalles que no les parecen importantes. En la foto sale todo.
Yo siempre dibujo cosas que no quiero que se me olviden. Para mí, mi bloque es como un diario, no es solo un cuaderno de dibujos, ahí también escribo, hago apuntes. Todo son ayudas a la memoria. Elegir una situación u otra, muchas veces depende de que me quiera acordar de eso. Es como un arma para no aburrirme, para reflejar pensamientos que de otra manera se perderían.
     ¿Cómo puedes relacionar la espontaneidad de tu trabajo con los sentimientos personales?
En mi caso los sentimientos personales no influencias mucho. Intento simple dibujar cosas que tengo adelante.
     Algún día alguien verá en el futuro lo que has dejado en la historia: tus dibujos. ¿Esto te produce un sentimiento de nostalgia pensar que estos momentos instantáneos generarán polémica?
No creo que generan polémica, pero sí tengo curiosidad respecto a una cosa. Yo nunca he perdido una libreta, ni se me ha caído al agua, ni se ha quemado en un incendio; sin embargo, ordenadores y discos duros ya se me han estropeado varios. De forma que no estoy muy seguro de qué será lo que sobreviva en el futuro. Es posible que en el futuro mis cuadernos sobrevivan y todas las fotos que tenemos se pierdan.