Lora Grigorova, Madrid

Fotografía: Mosa’Ab Elshamy

Mahraganat, también conocido como electro chaabi, es un género musical recién salido de los barrios más populares del Cairo, el cual consiste en una mezcla del tradicional chaabi que normalmente suena en las bodas árabes, con música electrónica y otros géneros como el reggaeton, el grime, música sufí y el jazz. El resultado es un sonido extremadamente potente que jamás falla en las pistas de baile.

El término “mahraganat”, que significa “festivales”, fue adoptado por el conocido DJ Figo que fundó este género con su single “Ana Baba, Yalla” en el 2011 en el contexto de la Revolución Egipcia, aunque la creación de este tipo de mezclas remontan a mediados de los 2000s cuando DJs como Sadat, Ghandi, Labat y Alaa las empezaron a emplear en bodas y otros tipos de fiestas, en especial en los alrededores de la ciudad aledaña al-Salam City, conocida por su peligrosidad y pobreza. No obstante, lo que define el mahraganat actual es su índole social y político relacionado con los ideales de la Primavera Árabe, momento en el cual se difundió por toda la población del Egipto.

Desde el 2011, el mahraganat se ha difundido en la redes sociales a una velocidad impresionante y fue introducido en la escena musical europea en el 2014, año en el que un colectivo de DJs egipcios hizo su primera gira por los Países Bajos. Desde su creación, este género ha permanecido controversial en el mundo árabe: en el 2016 DJ Zola fue asesinado durante las celebraciones del quinto aniversario de la Revolución y ese mismo año el mahraganat fue prohibido en la popular estación de radio Nagham FM con el pretexto de que “no está de acorde con las costumbres y tradiciones egipcias”.

Hoy en día, el mahraganat sigue siendo un tabú entre los estratos sociales más altos no solo por sus orígenes en los barrios populares, sino también por el contenido de sus letras que son a menudo insinuantes, obscenas y hasta se burlan de figuras políticas, llagando a hablar de temas que van desde la religión hasta fumar shisha, siempre desafiando al sistema. No obstante, los artistas de mahraganat están ganando popularidad ya que salen mucho más rentables de contratar que los músicos de chaabi tradicional y hasta ya aparecen en varias películas y programas televisivos.

Además, el mahraganat ya tiene su propio baile que mezcla los movimientos tradicionales del baile del vientre con hip hop. Lo que define a una buena interpretación de electro chaabi es que el bailarín logre parodiar la letra de la canción a través de sus gestos para que el público, sea cual sea su nacionalidad e idioma, entienda el mensaje que se está transmitiendo. El movimiento más representativo es cuando el bailarín cierra sus puños y enseña en pulgar y el meñique, lo cual simboliza cuchillos y la lucha en las calles. La intención es hacer broma y no ser agresivos y hasta hay veces en que el bailarín usas sus “cuchillos” para apuñalarse. La ropa empleada en este tipo de performance no tiene nada que ver con las vestimentas típicas de los bailes árabes y normalmente se enfoca en la moda urbana occidental.

Es probable que el mahraganat siga creciendo y algún día alcance el nivel del hip-hop en Estados Unidos. Hay incluso artistas que ya están mezclando el árabe con el inglés con el objetivo de llegar a una audiencia más amplia y global.