Yourbanclash, Nueva York

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(Crédito de fotografía: Lumiere Tintype)

Yourbanclash inicia 2016 con una entrevista que esperábamos que ocurriera desde hace varios años, ya que llevamos tiempo escuchando la música de Joro Boro.

Originario de Bulgaria, Joro Boro ha logrado establecerse como uno de los productores de música electrónica más conocidos en el ámbito de la música balcánica en Nueva York. Inició su carrera en los años 90s, cuando empezó a trabajar como DJ residente del bar búlgaro nuevayorkino “Mehanata” al lado de Eugene Hutz, mejor conocido como Gogol Bordello. Desde ese entonces, el sonido de Joro ha evolucionado drásticamente habiendo colaborado con personalidades como Bassnectar y Omar Souleyman y también habiendo estado de gira con el prestigioso grupo Balkan Beat Box.

Sigue a continuación nuestra interesantísima charla con Joro, así como una invitación a que escuchen su música.

En la actualidad, ¿qué géneros musicales están en boga en Nueva York?

En los últimos dos años, parece que el minimal house ha vuelto como una venganza. No sé por qué ni cómo… Creo que fue la influencia de Europa. Hay varios clubs en Brooklyn que se están enfocando en el minimal house. Fuera de los clubs, en eventos y fiestas, el nuevo trap está presente en las escenas más rave y claro, el Global Bass tropical sigue sonando y está para quedarse, ya que Nueva York es un lugar tan grande.

No ha habido mucho jungle y drum & bass y las grandes fiestas que se enfocaban en estos géneros ya no existen, lo cual es algo que extraño. Pero sí, lo podemos resumir a minimal house y versiones de trap.

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(Crédito de fotografía: Queens Museum of Art)

Te has desarrollado de alguna manera con estas tendencias del minimal house y el trap? Haces mezclas con estos géneros en tu música?

Bueno… No con el minimal house porque no es un género bailable. Es dificil bailar en un compás 4×4. No hay nada que estimule al cuerpo en ese ritmo. Definitivamente he desarrollado mi oído para crear un ritmo más minimalista, pero que no es minimal house y está más relacionado con el EDM (Electronic Dance Music). Es una tendencia que se ha vuelto bastante exagerada, especialmente en los festivales en donde tienes a varios DJs, cada uno de los cuales quiere superar al precedente. Es casi como una carrera de armamentos, se vuelve cada vez más ruidoso. ¡No tiene fin! Es increíble en términos de la cantidad de energía que eso genera, pero también puede llegar a cansar.

Sí, hay mucha gente que hoy en día se dedica a producir este género de ritmos con tendencias hacia el minimal house. Es un acercamiento muy elocuente en términos de la ingeniería del sonido. Es un sonido muy bien hecho y casi escultural con muchas texturas. Es casi como una especie de fetichismo hacia el sonido.

Hace poco encontré algo llamado ASMR que es una comunidad de personas en internet que se dedican a analizar sus respuestas ante ciertos tipos de sonido. Cuando los escuchas en los audífonos la sensación es como un tintineo muy placentero en la parte de atrás de tu cráneo. Hay gente que dice que es sexual, pero no creo que podamos comparar un sonido con un orgasmo. ¡Ya quisiera yo tener un orgasmo producido por un sonido! Pero definitivamente el sonido del que estoy hablando es bastante placentero y he estado tratando de incorporar este tipo de acercamiento al sonido en mi música.

Un ejemplo es el sonido del polvo de un disco de vinilo. Hay muchos productores que últimamente están incorporando este sonido en su música, aunque no sea una grabación de vinilo original, ya que esto produce un sonido más suave y menos metálico.

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(Crédito de fotografía: Peter Siskos)

Empezaste tu carrera como DJ de música balcánica. Cuando vivías en Bulgaria, ¿solías escuchar música balcánica?

No, esto empezó aquí en Nueva York. Cuando yo vivía en Bulgaria no era ni siquiera DJ y sí escuchaba algo de música balcánica, pero no fue hasta que me vine a vivir aquí que todo empezó. Es algo muy típico de los inmigrantes. Te vienes a vivir a Estados Unidos y la música de tu país se vuelve en un tipo de símbolo y en una conexión con tu cultura, por eso la escuchas más.

En especial, a mediados de los 90s, los jóvenes empezaron a escuchar mucha chalga, que es un género que jamás escucharían en Bulgaria porque es muy mal visto por ahí. De hecho, cuando empezó a surgir toda la tendencia de Balkan Beats en Europa, los DJs tocaban más música de Brass Band que es considerado lo más auténtico de los Balcanes. Sin embargo, para mi la chalga y el turbo folk son mucho más representativos, ya que cuando vas ahí la gente casi no escucha bandas brass. Por ejemplo, si vas a una boda no van a contratar a 25 personas para tocar. ¡Eso es muy caro! Contratan a un teclado y como mucho un clarinete y así tienes a una orquesta en dos personas. Por esta razón, hoy en día la música de boda en los Balcanes se acerca mucho más a la chalga que al brass. Eso es una imagen errónea que se vende en Occidente de enormes grupos de música que representan al sonido de los Balcanes.

Cuando empecé mi carrera de DJ tocaba Goran Bregovic y ese tipo de cosas que se escuchaban en Bulgaria en aquel tiempo, pero luego también me empecé a involucrar en la chalga. En ese entonces, el bar búlgaro en donde tocaba era de verdad “bar búlgaro”, o sea los que iban ahí eran búlgaros. Los DJ que tocaban ahí eran famosos por no poner chalga y de hecho en los flyers decía “No Chalga”. Por eso, cuando me invitaron a tocar y les mencioné que quería cambiar la música me preguntaron “Entonces, ¿qué quieres tocar?” y contesté “Pues, Goran Bregovic y ese tipo de cosas…” Casi se volvieron locos cuando llegué con una caja llena de discos de chalga.

También, mi mama no se quedó nada contenta cuando le dije que era DJ. Me preguntó “¿Qué tocas?” y cuando le contesté que chalga me dijo “¡Por qué hiciste eso! ¡Te largaste a America para tocar chalga! ¡Esto es tan embarazoso!”

Lo mismo ocurre con algunos géneros musicales latinoamericanos, como la cumbia y la banda aquí en México.

¡Sí! ¡Es exactamente lo mismo!

Estaba escuchando algunas de tus últimos mezclas en soundcloud. Noté que usas algo de jazz y swing.¿Crees que el jazz se ha involucrado en toda esta tendencia de Global Bass? ¿Qué futuro le ves a mezclar jazz con música electrónica?

Bueno… No había pensado en ello. ¡Claro! ¡Me encanta el jazz! Es algo que pocos piensan cuando se trata de música electrónica. Sin embargo, sí existe una escena en la costa occidental de Estados Unidos, alrededor de LA, en donde muchos instrumentistas de jazz han entrado en el mundo de la música electrónica. Por esta razón, sus sonidos tienen rasgos de los ritmos sincopados lentos y de la instrumentalización del jazz. Pero esto es solamente una escena local y creo que hay muchas cosas que se pueden hacer con el jazz sin la necesidad de ser instrumentalista de este género. Es más bien el acercamiento, la manera en la que los sonidos del jazz están construidos y que podían tener muchas aplicaciones en la producción de música electrónica.

Por otro lado, es también algo innovador como una alternativa dentro de esta escena de EDM (Electronic Dance Music). No es que no me guste la música de los clubs, está muy bien hecha pero es todo lo que uno escucha cuando sale. Es siempre bueno escuchar otras propuestas alternativas dentro de la producción de música electrónica.

Volviendo al tema de la música balcánica, en lugares como México y España cuando la gente escucha la música de estos países a menudo la denomina música gitana lo cual no es lo mismo que música balcánica. ¿Tu crees que es importante empezar a diferenciar entre estos dos términos?

Sí, ¡por supuesto! Todo este tema de la música gitana está sujeto a muchas contradicciones, ya que el mismo término “gitano” no es solo una palabra, pero llega a ser bastante ofensivo. Por ejemplo, en Estados Unidos la gente no está enterada de que es ofensivo, porque aquí los gitanos están bastante más integrados en la sociedad que en Europa y la gente muchas veces ni siquiera sabe qué son los gitanos. Pero, ¡sí! El término gitano es extremamente ofensivo. Nadie de la etnia rom se haría llamar gitano.

También, el término “gitano” no es solo problemático por ser ofensivo, sino también ¿qué significa? ¿Es música hecha por músicos romaníes? O bien, ¿es música asociada a ellos? Porque hay que tener en cuenta que hay muchas bandas de brass que no están compuestas de músicos romaníes y por otro lado, muchos músicos romaníes tocan otros géneros musicales como la chalga, la cual no es considerada música gitana. Por este motivo, hay que hablar de Balkan Brass porque es un término más limpio y una marca de identidad más clara para referirnos a este tipo de sonido en particular.

Entonces, definitivamente debería haber una distinción y también tener en cuenta que hay otro sonido muy diferente que es la música folclórica tradicional de los Balcanes. Hace un tiempo estuvo muy de moda lo del Misterio de las Voces Búlgaras que fue como un precursor de toda la tendencia de Balkan Brass. La música de este grupo sonaba muy exótica para el público occidental. Era algo como new age y hermoso. El brass band empezó a ser percibido desde ese momento en el marketing como algo auténtico, limpio y comerciable. Y eso no es así cuando lo vez en su contexto original en los Balcanes. La música balcánica de verdad se toca en medio de una multitud de gente borracha que no para de gritar en todo el rato que dura una canción, lo cual suelen ser unos 15 o 20 minutos. Por eso, no tiene nada que ver con ese sonido limpio y bien producido. Y eso es solo un tipo de música balcánica. Luego, están las canciones folklóricas, el chalga, etc. ¡Por eso estoy de acuerdo contigo! Debería haber una distinción entre música gitana y música balcánica, no solo por términos políticos, lo cual es super importante, sino también para saber definir el tipo de música que estás consumiendo.

Me encantaría conocer tu opinión sobre un artista que desde mi perspectiva es bastante controversial en Bulgaria: Azis. Tanto en México como en España he conocido a gente a la que le encanta, mientras que por ejemplo mi familia en Bulgaria jamás escucharía su música.

¡A mi me encanta! La primera vez que lo vi fue cuando trabajaba en el bar búlgaro. Nunca había escuchado de él hasta que un día me llamó la atención que el dueño, Sasho, estaba muy entretenido con un video y me acerqué y le pregunté “¿Quién es este?” Cuando me enteré de quién es Azis ¡no me lo podía creer que esa persona actuaba en Bulgaria y que no solo actúa, sino que es grande!

Cuando me fui del país en los años 90s, la cosa era muy distinta. Era extremamente homofóbico y bueno… Sigue siéndolo, pero esto no hubiera sido posible en la época en la que me fuí. Es por esta razón que me chocó mucho la primera vez que lo vi, pero de manera positiva. ¡Sentí un gran orgullo por él! ¡És una superestrella! ¡Es increíble! Para mi era una señal de que algo sí había cambiado en Bulgaria, aunque una vez más cuando hablé con mi mamá y le dije que me gustaba Azis para ella fue otra gran desilusión. Me dijo “¡Azis es lo peor!” Para la gente de su generación él es como el símbolo de todo lo que está mal con el país y lo entiendo, ya que ella vivió en un régimen socialista. Pero para mi Azis es justo la seña de que la homogeneidad del socialismo ya no existe y que puedes ser hombre y usar ropa femenina y ser superestrella. ¡Soy un gran fan de Azis! También su producción musical es de altísima calidad, lo cual lo diferencia de la chalga convencional.

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(Crédito de fotografía: Peter Siskos)

Notamos que has trabajado con diferentes artistas a lo largo de tu trayectoria. ¿Planeas alguna nueva colaboración en breve?

¡Sí! Me encanta colaborar con otra gente porque es una manera de dejar el sonido abierto. La música electrónica exige un procedimiento natural y orgánico y cuando tienes por lo menos a dos personas trabajando es mucho mejor que cuando es el producto de una sola imaginación. Mis oídos tienen un límite, pero cuando otra persona introduce un nuevo elemento suena mucho mejor. Es muy interesante, porque he colaborado con bastante gente, tanto músicos como cantantes.

Recientemente empecé una colaboración con una amiga cercana. Es música electrónica con instrumentación. Ella hizo un viaje a Centroamérica y grabó diferentes sonidos locales como de la selva, los animales o gente en las calles lo cual nos sirve para, como mencionaba antes, producir una emoción en aquellos que lo escuchan. La idea es construir un proyecto que sea en vivo, pero que también sea para ser escuchado.