Betto Sibaja, Oaxaca

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Cuando una persona con comportamiento sexual obsesivo ve pornografía, su cerebro presenta un tipo de actividad semejante a una sobredosis por drogas en lo que se deriva a los tóxico dependientes. Toda esta conclusión viene de un estudio desarrollado por investigadores del departamento de psiquiatría de la Universidad Cambridge en Inglaterra; y este artículo fue recientemente publicado en la revista “Plos One” en el Reino Unido.

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En el estudio financiado por “Wellcome Trust”, los investigadores se decantaron por la actividad cerebral de 19 pacientes del sexo masculino, afectados por el comportamiento sexual excesivo (o viciosos del sexo como son designados clínicamente) comparándose con otros voluntarios saludables. Valerie Voom, una de las investigadoras, afirma: “Nuestros pacientes en la investigación eran personas con dificultades considerables en controlar su comportamiento sexual, y como consecuencia sus nervios sufrían alteraciones significativas afectando sus vidas y relaciones”. Esto lo ha citado en un comunicado en la Universidad de Cambridge: “Muchos aspectos muestran semejanzas con el comportamiento relativo a pacientes con problemas de drogadicción, y queríamos ver si estas semejanzas se reflejaban también en la actividad cerebral”.

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A los participantes de la investigación se les han mostrado videos cortos con contenido sexual explícito, al mismo tiempo que la actividad cerebral era monitorizada. Tres regiones específicas del cerebro: cuerpo estriado ventral, córtex cingulado anterior y la amígdala; se mostraron como las más activas en los individuos con comportamiento sexual obsesivo. En cuanto se les comparó con otros dos voluntarios, esas mismas tres regiones también se activan en los pacientes de drogadicción de los tóxico-dependientes.A pesar de las conclusiones, los investigadores señalan: “No significa que la pornografía sea un vicio. Hay diferencias claras en la actividad cerebral entre pacientes con comportamiento sexual obsesivo y voluntarios saludables. Estas diferencias se reflejan en las personas afectadas por la toxico-dependencia”. La investigadora Valerie Voon indica que la investigación continúa: “No hay pruebas que proporcionen de que estos individuos sean viciosos de la pornografía – o que la pornografía sea un vicio”.

También se identificó una correlación entre la actividad cerebral y la edad: “Cuanto más jóven es el paciente, mayor es el nivel de la actividad en el estriado ventral del cerebro” – esto en cuanto a la respuesta a la pornografía. – “El estriado ventral de estos pacientes puede ser importante en el desarrollo de comportamientos sexuales obsesivos de forma semejante a lo que ocurre con otros casos de adicción. No obstante, este vínculo directo todavía precisa ser validado.” indican los investigadores. De acuerdo con el comunicado con la Universidad de Cambridge, uno de cada 25 adultos sufre de comportamiento sexual obsesivo. Esto quiere decir “Pensamientos sexuales sentimientos o comportamientos imposibles de controlar”. El excesivo uso de pornografía es una de las principales características identificadas en muchas de estas personas.