Lora Grigorova, Oaxaca

Fotografía y sonido: Lora Grigorova

catrin

Esta es una historia que escuché en primera persona en una reciente visita a Juchitán. El remitente me aseguró que jamás volvió a viajar en la noche, pues cosas raras pueden ocurrir. Según él, el hombre de blanco era el famoso Catrín, una figura mítica dentro del folklore oaxaqueño, rico en leyendas y personajes dotados de un imaginario complejo y altamente creativo.

 

Es una lástima que muchas de estas leyendas se desconozcan en general y que la cultura oaxaqueña esté cada vez más contaminada por las influencias extranjeras, perdiendo poco a poco sus raíces. En muchos casos los personajes míticos han sido comercializados y despojados de su verdadero origen. En el caso de la leyenda de “El Catrín” que surge en los años treinta del siglo pasado, en León de Guanajuato, narra el amor trágico de un noble joven por una mujer, el cual se vuelve en una obsesión y termina con el homicidio de la novia y el suicidio del joven que se ahorca en uno de los árboles del jardín de la Iglesia. A partir de ese momento, se cuenta del desaparecimiento de muchas jóvenes en ese lugar y dicen que el alma maldita de El Catrín deambula por ahí en las noches.

 

El nombre de El Catrín surge de la apariencia del personaje: un joven galán de clase alta, vestido de manera sofisticada y elegante. Esta caracterización fue empleada por directores de cine, siendo el ejemplo más cercano Tim Burton con producciones como Pesadilla antes de navidad o La novia cadáver, en las cuales hay un curioso diálogo entre el folklore Norteamericano y los escritos de Edgar Allan Poe.


En las últimas décadas sí que ha habido un gran esfuerzo por parte de los círculos artísticos mexicanos para preservar estas tradiciones. Un ejemplo es la famosa serie de televisión de los años noventa La hora marcada, cuyos capítulos recuerdan nombres de famosas leyendas de la tradición mexicana y hacen homenaje a personajes míticos. En mi caso, escuchar la historia de arriba narrada en primera persona me hizo refleccionar sobre la verdad de estos relatos, los cuales son eternos y prolíficos, dando lugar a nuevas historias y versiones en un constante devenir de ideas.