Lora Grigorova, Oaxaca-México.

muerte4

Nos encontramos en medio de una pequeña calle desolada de la ciudad de Oaxaca, en México. El sol ya se está poniendo, de manera que el horizonte está manchado de una gran variedad de tonalidades de azul. Nos acercamos a una pequeña casa de color amarillo que hace esquina con la calle Sebastián Lerdo de Tejada, la cual se confunde con todas las que la rodean. Sin embargo, adentro se esconde un gran misterio. Tocamos a la puerta y pronto esta se abre. Nos recibe la Muerte.

muerte-1Se trata de un pequeño santuario establecido por Lorenzo Braulio Cruz Galvan, el cual está dedicado al culto a la Santísima Muerte, una figura mítica en la cultura mexicana. Es el personaje que se venera en Día de Muertos, el 31 de octubre, un símbolo de esperanza para muchos. En el caso de Lorenzo, quien estableció este santuario ya hace trece años, fue un rechazo sentimental que lo impulsó a crear este punto de culto, en donde se dedican oraciones a la Santa Muerte cada martes. En los demás días, las puertas de la casa abren al público a partir de las 19.00h, siendo los visitantes recibidos por su fundador que está más que dispuesto en contarles el origen de la mítica Muerte y la manera en que se rige el espacio.

 

muerte2

Este santuario de muy reducidas dimensiones es una de las sedes en dónde se celebra la comparza del Día de los Muertos. En los demás días, las oraciones, que duran menos de una hora, constan de una mezcla de cánticos catolicos con textos de naturaleza más ligera como la conocida “Canción de la Muerte” de José de Espronceda, los cuales nos hablan de esta figura tan característica, con su pelo largo y su piel oscura que contrastan con su largo vestido blanco, como si de una Virgen se tratara.

muerte5

En México la devoción por la Muerte es de verdad fascinante. Según Lorenzo, todos vivimos con ella en nuestra sombra y tenemos que aceptarla y aprender a convivir con ella, sin tenerle miedo. Un ejemplo de ello son, no solo los sanctuarios dedicados a su culto, o las grandiosas celebraciones del 31 de octubre, pero también las mismas calles de la capital. En D.F. México no es extraño encontrarnos con una figura de la Santa Muerte en medio de la calle. A su alrededor se desarrolla de manera normal la vida urbana: los niños juegan a la pelota, hay vendedores ambulantes que venden tacos calientitos y pasan los coches de manera acelerada y desorganizada, diriendose hacia la cotidianidad defeña.

muerte3