Betto Sibaja, Madrid

 

La apuesta por el carril bici en Madrid, terminado en estos días, en el tramo ubicado justo al frente de la Puerta del Sol. El eje Mayor-Alcalá, se define como una vía exclusiva por la que se circula sin tener una restricción de velocidad. Se puede ir tan rápido o despacio como quiera el ciclista, sin molestar ni ser molestado por el resto de vehículos motorizados.

Lo más real e irónico que pueda parecer es que esta vía ciclista atraiga de manera tan feroz a los transeúntes a pasear por el. Por supuesto, nos podemos encontrar a corredores patinadores e incluso a gente mayor paseando a su perro. Todo el tiempo hay ciclistas circulando demasiado rápido, en sentido contrario o parados en cualquier punto del mismo. La ausencia de regulación de la velocidad dificulta la circulación segura. Al final, lo razonable es tener mucha precaución para no tener algún accidente.
No hay ninguna existencia del carril bici continuo infinito. En algún momento se interrumpe y uno debe interaccionar con cruces, pasos de peatones, etc. Por otra parte, el tráfico no se espera la aparición de ciclistas saliendo inesperada y rápidamente de entre callejuelas o arbustos. Así como también, el paso de cebra se ha convertido en un carril, si se va a una velocidad superior a la de un peatón caminando, los vehículos de la calzada nunca lo podrán ver a tiempo.

Este primer tramo acabado del eje Mayor-Alcalá, incorpora el primer carril-bici de Madrid en el sentido contrario de la calzada con el resto del tráfico.A esta pequeña obra, se le sumará en las próximas semanas otro tramo igual en la Puerta del Sol, que permitirá a los ciclistas entrar desde Alcalá y continuar por la calle Mayor, un movimiento que hasta ahora sólo se podía realizar en sentido contrario.

Si más bien es un poco estrecho, alrededor de dos metros de separación para la distancia de los coches, en un sentido contrario. Esto tal vez hubiera funcionado en una calzada o calle más ancha, porque los vehículos que circulan en sentido contrario pisan el carril reservado. Falta de la banda de advertencia que separe los dos carriles y una velocidad moderada en especial de los taxis públicos.
La gente que cruza caminando esta acostumbrada a mirar el móvil y todavía está muy poco acostumbrada a mirar a ambos lados para cruzar. La estrechez del carril impide maniobrar para esquivar a los transeúntes y los frenazos son constantes. Falta una advertencia vistosa como en otras ciudades europeas. Si aquí esto es un problema, en la Puerta del Sol va a ser tremendo la de atropellos por descuidos.

La realidad de la ciudad es otra. Los desplazamientos tratan de ser rápidos, siempre hay prisa y se intenta llegar lo antes posible. No hay tiempo que perder, el ritmo de la ciudad vibra, el pasear no se lleva, no al menos en los desplazamientos cotidianos. Por eso, cuando se anuncia un carril bici hay muchas expectativas. Si en una calle a 30 km/h, estos dos metros son escasos frente a taxis que te pasan muy cerca ¿qué puede suceder en la subida a la Puerta de Alcalá, que te pueden pasar autobuses a 50 km/h? 
¿Nos atrevemos a pensar que con medio metro más podrán circular bicis en dos sentidos, uno de ellos cuesta abajo y con cruces tapados por el carril-bus? 
El día del estreno parece y se hace magnífico, pero se hacen notas las limitaciones anteriormente expuestas y aparecen las críticas. El carril resulta prácticamente inútil para la movilidad urbana, algo falla ¿que está mal hecho? ¿que se tiene que cambiar? ¿hacen falta más?